Ese latido

por vanessasaintcyr

Un día común, de rutinas y cosas sencillas. De obligaciones simples y mortales. Los minutos se comen las horas y nada dulce regresa de la memoria.

De repente, una pregunta incómoda parece colgarse del cenit, me ilumina como en un interrogatorio: ¿He hecho lo suficiente…? ¿Qué hago para merecer un sitio en el mundo? Y esa ficha golpea otra, y otra, para acabar exprimiendo toda la metafísica que cabe en un martes.

Y entre trámites y jabón de trastes termino haciendo de mi trayecto por el mundo un balance indulgente por sentir que aún tengo tiempo, o inflado por algunas frases acertadas.

La tarde cae, la luz se va a hacia la Luna. Mi hijo pide dormir conmigo. Su sueño es un imán. Pongo la mano en su pecho y ahí está lo que necesito, un impulso constante que alimenta mis días comunes mientras pienso en los que tal vez no llegarán.

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