Archive for ‘Cine’

enero 19, 2011

Elecciones del día

por vanessasaintcyr

Me topé por casualidad con los Critic´s Choice Movie Awards y me atrapó enseguida porque una voluptuosa negra le cantaba a Tarantino muy de cerca y con demasiados guiños Song of a Preacher man; y él tan desinhibido y encendido le respondió casi sin sonrojarse. Le otorgaban el premio honorario Music + Film Award. Desde sus inicios, Tarantino ha puesto en el mismo nivel, el guión, la acción y la música. Recuerdas las escenas de sus películas con un fondo musical y sabe insertar notas prácticamente como ningún otro director. Así que me quedé a ver un poco más, es difícil no hacerlo cuando la dirección de cámaras de esos eventos no dejan de flashear a los actotes y actrices nominados y envueltos en sus más ensayadas sonrisas.
Llegó otro premio honorario, a Matt Damon, un actor entero que para mi gusto trata de salirse todo el tiempo de sí mismo. Como espectador me ha provocado los más antagónicos efectos, desde Good Will Hunting saltando a The Talented Mr. Ripley, —donde lo odié— pasando por The Departed y todo el culebrón de los Bourne. Es en esencia un buen tipo que sabe exorcizar su dualidad tirana y traicionera en el set.
Se llevó Joel Siegel Award por su trayectoria filantrópica, y no agradeció, despojó por un momento el glamour, la banalidad y la inconsecuencia del éxito. Habló, entre otras verdades, de la crisis del agua y de la responsabilidad de la fama: “Si de algo sirve es para ayudar a otros”. Cada dos minutos muere un niño en el mundo por falta de agua potable, serán tres niños más muertos cuando baje de aquí.”
Desde luego que le hablaba al auditorio televidente, pero también a sus colegas, hagan algo más que representar papeles que es lo que saben hacer —algunos— y ayuden. Uno de tantos mensajes entre líneas.
Invitó a visitar la página water.org y mencionó una cifra, sólo cuesta 25 dólares al mes llevar agua potable a una persona. Qué significan 25 dólares para la comunidad en Hollywood y en realidad para cualquiera que no viva en la pobreza. Quizá representa un tercio de la cuenta en un restaurante, una ida al cine con palomitas infladas de precio… cualquier antojo sacrificable.
El varios países de África y Asia e incluso en Haití y Honduras la falta de agua es extrema. Hay historia de casos en Water.org donde las adolescentes en Uganda dejan la precaria escuela porque no tienen forma de velar su menstruación, ni con agua ni con nada, y sus compañeros varones no dejan de hostigarlas. Así que abandonan los estudios. Y así muchas historias donde la falta del líquido hace de la vida de estas personas un verdadero infierno de infecciones, si no es que una muerte agónica.
Tan sólo voltear y ver las llaves del grifo y estar segura de que sale agua resulta un lujo.
La lista de actores y cantantes que utilizan su éxito y plataforma mediática para una causa social es larga, pero en Estados Unidos y Europa. En México, la escasez de calidad actoral y artística (en términos de espectáculo) incubada en dos de las televisoras más grandes del país es equiparable a la falta de compromiso social que tales fantoches tienen con su público, que es quienes los siguen. Los espectadores no exigen más, así que tienen los actores que se merecen.
La ayuda no tendría que ser en millones de dólares, pero equiparable, por lo menos en involucramiento social, pero no. Muchos de los llamados “filántropos” en México son empleados de alta jerarquía que llevan la presidencia de Fundación Televisa o Fundación Azteca, por la que cobran un sueldo, desde luego, y el presupuesto que destinan para causas no es suyo.
Carlos Slim y Lorena Ochoa son una excepción, pero uno es empresario y la otra golfista. Yo quisiera saber de algún “artista” mexicano que aporte a cualquier causa social parte de sus ganancias o de su tiempo y que se note. Quizá es porque lo que ganan es tan miserable que sólo les alcanza para mantenerse en la cúpula de la clase alta.
¿Por qué en los Premios Ariel no se inaugura un premio especial al involucramiento de una causa altruista? No hay competidores.
Está el Teletón, claro, donde participan muchos “artistas” acarreados por la gran madre Televisa que condena a quien se revela.
Me resisto a ver televisión, pero a veces el cansancio sin sueño me lleva hasta el sillón a practicar el zapping desmedido aunque sepa que si me detengo por lo menos 30 segundos en cada canal del menú de la televisión por cable ya habré perdido casi media hora sin encontrar nada interesante. A veces los programas de la BBC o algunos reportajes son una joya, pero después llego a los canales de televisión abierta y en general lo que me da es vergüenza, así que la apago, pero el recorrido me dejó algunas conclusiones: cómo cuidaré mejor el agua que aún me llega, qué “artista” mexicano romperá la inercia, y dónde destinaré el uso equivalente de 25 dólares.

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diciembre 22, 2010

Mujeres Tarantino

por vanessasaintcyr

Tengo un nuevo héroe personal, y tengo que admitir, además, que cierta cerradez y un prejuicioso punto de vista, no me habían permitido ver, analizar y disfrutar el cine que hace porque me quedaba sólo con las escenas más intensas y violentas y no en todo el proceso, la genialidad de los diálogos y la estructura.
En fin, se trata de Tarantino, sí, el Quintin famoso, y fue gracias a su cinta Death Proof que se ganó toda mi admiración. Es una película compleja, inteligente y llena de deliciosos guiños sensuales, sociales y con ese humor tan particular y envidiable que sólo él logra.
Se las voy a contar en un orden distinto y ojalá y convenza, sobre todo a las mujeres, de verla. Si no lo logro, ustedes se la pierden. Se divide en dos partes. En la primera, un grupo de jóvenes y bellas mujeres viajan camino a una casa junto a un lago, y ahí empiezan los fantásticos, desinhibidos y reales diálogos de jóvenes mujeres que hablan de sexo sin tapujos y se muestran solidarias entre sí. Piernas hermosas y desnudas, carteles y camisetas con referencias a otros filmes, mucho alcohol y algo de “pot”, desde luego. Y al mismo tiempo, un psicótico, ex doble en películas de acción que las persigue.
Después, una erótica escena de baile a cargo de la imponente Vanessa Ferlito y poco después, puro estilo Tarantino con regodeo en la violencia, pero que al final hace sentido.
Catorce meses más tarde, otro grupo de chicas guapas, sexys, explosivas y rudas caracterizan estereotipos reales, frescos y desafortunadamente alejados del cine actual que invade las salas. Estas mujeres dueñas de sí mismas revierten la situación y son protagonistas de una venganza-masacre -contra el sicópata- que inspira a tal grado que mi mejor amiga ha determinado que será su filtro para seguir estableciendo relaciones con las mujeres a su alrededor. Es decir, si no les gusta Death Proof no podrán estar en su círculo cercano.
En fin, mis ganas de contarles la película completa -con un subidísimo ímpetu de girl power– podría tomar páginas enteras, lo único que puedo agregar es que es muy grato ver que la visión de un hombre ilumina –en una versión con este corte tan peculiar- que las mujeres tenemos el poder de revertir cualquier situación.
Y otro punto interesante e irónico. Resulta que para la taquilla y la crítica, que generalmente alaba el trabajo de Tarantino, esta cinta fue un verdadero fracaso. Leyendo entre líneas se puede vislumbrar por qué.
Ya no hay chicas Almodóvar sino mujeres Tarantino.

noviembre 16, 2010

“I knew this was coming”

por vanessasaintcyr

Empiezo a entender la vejez; quien ha vivido demasiados años sabe lo que no hay que hacer, lo que se debe evitar, pero no puede hacer casi nada para impedir que pase, que no suceda. Y lo peor es que tenga vida suficiente para presenciarlo.

Llegué a esta conclusión viendo la actuación de Robert Duvall en la película “The Road”, basada en la novela de Cormac McCarthy. Una de las historias más desgarradoras que he visto y, sobre todo, leído. Una historia de amor filial padre-hijo, de sobrevivencia y lucha, con una migaja de confianza a que nuestra especie puede salvarse de sí misma.

La versión cinematográfica es muy buena, pero el libro es para estudiar, sobre todo en su lengua original. Un padre y su hijo están buscando la costa en un mundo desolado y canibal. Después de pasar por situaciones inauditas que como lector nunca se olvidan se encuentran con un viejo en la carretera, en the road, el sendero que lleva y también aniquila. El anciano les entrega lo poco que tiene antes de que se lo exijan; el miedo impera.

Después le confiesa al padre que cuando los encontró creyó ver en el niño a un ángel, porque en lo que se había convertido el mundo no había lugar ya para la inocencia.

Es el niño quien le pide a su padre que el anciano cene con ellos las últimas latas de comida que encontraron antes de pasarse varios días sin comer. Comparten a la intemperie, arropados por una fogata, pero escondidos de cualquiera que pudiera encontrarlos. El anciano apesta, pero el niño le toma la mano, al tiempo que su padre le ordena que deje de hacerlo.

“I knew this was coming…”, dice ante la permanencia de la barbarie. Después el padre le dice que no puedo quedarse con ellos. El viejo se aleja solo otra vez por el camino.

Tuve que interrumpir la lectura varias veces y refrescarme los pensamientos. Era demasiado; un libro magistralmente escrito y una historia aterradora. Yo quiero ver el lado bueno de la vida, caminar por el lado soleado de la acera ¿por qué leer libros como este? Después veo, me asomo un poco a lo que pasa en este Tierra y entiendo porqué: prefiero leer a un autor tan descarnado como McCarthy y aprender de su “ficción” y, en la realidad, tratar de encontrar lo bueno. De no ser así no me quedaría otra opción que vivir inmersa en las historias capaces de reconciliarme con la raza humana aunque se desarrollaran en un un mundo desolado.

octubre 28, 2010

Historias

por vanessasaintcyr

El buen cine reconcilia con la ficción. Alivia, reconforta, pero es un golpe bajo para la realidad y para todos los que crean, representan y son público de buenas historias.

En la sala no éramos más de siete personas, y la película la quitarían de cartelera al siguiente día. Desde Things you can tell just by looking at her espero la nueva obra de Rodrigo García como las novelas de McEwan.

Una mujer madura despierta de un sueño inquietante y se pasa a la cama de su anciana madre para dormir de nuevo. Y entre el pasado y la ausencia empiezan las tres historias de Mother and Child, urdidas con una fina narrativa visual y una excelente dirección de actores.

“Una persona dentro de otra persona”; la maternidad —y la adopción como su paralelo más amargo— y todas sus contradicciones: búsqueda, ausencia, negación, espera… consecuencias.

Casi siempre son las mujeres y el rompecabezas que las forma, pero cuando este director de cine le da fuerza a un personaje masculino escoge lo mejor de su especie. Un hombre capaz de romper la amargura de una mujer y dejarla salir a la vida (Jimmy Smits como Paco en Mother and Child, y Aidan Quinn en el papel de Henry en Nine Lives).

Pero este tipo de cine nunca llegará al gran público porque exige atención e involucramiento por parte del espectador y a la mayoría le incomoda la exigencia.

Salimos de la sala conmovidos y tocados por el dramatismo, y nos topamos con una fila interminable que espera ver algo con muchos tiros de metralleta y persecuciones, o alguna de terror. Pero el miedo real es que esa misma desproporción es para los que demandan un mejor gobierno o buscan una reacción civil real para acabar con el poder del narco que ahora se mete a matar a jóvenes en cualquier casa.

Pero exigir o que te exijan es demasiado y la gente cuando decide ver cine escoge historias para no pensar.

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